por Bill Tiepelman
La Mirada Dorada del Pajarillo Borrachín
Un diminuto polluelo color joya se posa sobre una flor cubierta de rocío, y accidentalmente se convierte en el gobernante más temido (y salvajemente incomprendido) que el jardín haya conocido. A medida que los rumores se disparan y cada parpadeo se confunde con una intención divina, una cosa queda clara: el poder no se gana… se asume, especialmente cuando nadie es lo suficientemente valiente como para cuestionarlo.